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SERVICIOS SOCIOCULTURALES Y A LA COMUNIDAD - BURGOS

GITANOS

REPORTAJE
Orgullo gitano
El próximo miércoles, 8 de abril, se celebra el Día Internacional de los Gitanos que, más allá de reivindicar y abrir su cultura, pone de manifiesto que aún es necesaria una mayor integración
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Enrique es voluntario de la Fundación Secretariado Gitano de León. (Foto: Peio García)
Enrique es voluntario de la Fundación Secretariado Gitano de León. (Foto: Peio García)

“Las cosas van muy despacio. Es bueno que se muevan poco a poco, porque los cambios rápidos no son duraderos”. Es como ve Enrique García, un gitano de 29 años que vive en León, el proceso de integración de este pueblo en la sociedad actual. Han pasado casi 25 años desde que Juan de Dios Ramírez Heredia presentara en el Congreso de los Diputados una iniciativa parlamentaria que suponía la primera vez en la historia que los gitanos aparecieran en los Presupuestos Generales del Estado. Desde entonces, se han ido dando pasos pero el hecho de que el próximo miércoles, 8 de abril, se celebre el Día Internacional de los Gitanos pone de manifiesto que aún es necesario un mayor acercamiento entre culturas y promover la visibilidad de este pueblo en el conjunto de la sociedad.

Este es precisamente el objetivo de la jornada de un pueblo formado todavía por personas vulnerables y en riesgo de exclusión social, pero que en los últimos años ha progresado desde el punto de vista económico y educativo, sin tener miedo a perder su identidad cultural. El ejemplo lo ponen Enrique, desde León; Amada, desde Burgos, y Alicia, desde Peñafiel (Valladolid). En su parcela, luchan cada día por normalizar la convivencia con un pueblo “mundialmente grande que, aún con miembros en situación de marginación, también ha aportado riqueza”, explica Pedro Puente Fernández, presidente y fundador de la Fundación Secretariado Gitano.

“Con diez millones de personas, es la minoría más grande de la Unión Europea, y también en España donde, aunque han perdido el idioma caló, hay rasgos identificadores de su cultura, su visión de la familia, de la vida, su filosofía que marca el grupo al que pertenecen que debería copiar el resto de la sociedad. Hoy no podemos entender, por ejemplo, lo andaluz sin lo gitano. Este pueblo ha contribuido a la historia de España, un pueblo que se siente comunidad y grupo, aunque sin territorio”, añade Puente.

La pasada semana, la Fundación presentó sus líneas estratégicas para los próximos cuatro años cuyos ejes pasan por superar los índices de ‘infraviviendas’ –todavía un once por ciento de los gitanos habita en viviendas que no están en condiciones y un cuatro por ciento de éstos, en chavolas-; avanzar en la formación; en la imagen de los gitanos ante la sociedad mayoritaria, y en la inserción laboral.

Precisamente, esta última línea, la laboral, es una prioridad para promover la plena incorporación social de la comunidad gitana. Un estudio, elaborado hace un año por la Fundación Secretariado Gitano en Castilla y León, pone de manifiesto que la exclusión de la población gitana es un aspecto clave de discriminación social. Se estima que unos 12.000 gitanos la sufren cuando buscan un trabajo y, pese a las barreras sociales, su tasa de actividad es más elevada, debido a que se incorporan al trabajo a edades más tempranas y su vida laboral es más larga.

Pedro Puente, presidente de la Fundación Secretariado Gitano, en la sede del obispado. (Foto: Peio García)

Es el caso de Enrique, quien comenzó a trabajar repartiendo bombonas de butano a los 15 años. En su familia, explica, era más importante aprender un oficio; estudiar era más secundario. Si bien, con el tiempo y la experiencia, se ha dado cuenta de que sin estudios no se llega a ninguna parte. De momento, combina su trabajo en una empresa de congelados de León con la preparación de la Secundaria, su reto a corto plazo, porque a él le gusta “ir poco a poco”. Aunque afirma que está integrado, reconoce que a veces le han puesto pegas por decir que es gitano, algo que no niega. Lamenta que en ocasiones el resto de la sociedad siempre les esté prejuzgando. “En realidad, somos unos pocos rodeados de muchos no gitanos. Yo no me tengo que avergonzar de nada, pero me da rabia tener que estar constantemente como sometiéndote a un examen. La sociedad no tiene por qué tener miedo a acercarse, igual que lo está haciendo a otras culturas. Ésta es la piedra de toque para acabar con la situación”.

Enrique lleva varios años trabajando como voluntario de la Fundación Secretariado Gitano. Participa en talleres con niños a los que intentan transmitir el sentido de la interculturalidad. “Ellos son el futuro de la de sociedad gitana y con ellos tenemos que trabajar para seguir avanzando”, sentencia, al tiempo que anima a aquellos gitanos que tienen miedo a perder su identidad cultural a que participen de la sociedad sin perder sus raíces.

“El color no nos cambia”

Esta misma visión la comparten tanto Alicia Muñoz como Amada Pisa. La primera es la presidenta de ‘Futuro mejor. Chanelando’ –que en castellano significa sabiendo-, una asociación que nació hace un año y medio en Peñafiel impulsada por cinco mujeres gitanas y otras dos payas de edades comprendidas entre los 23 y los 50 años de edad. Hoy cuenta con unas 40 socias que trabajan en la integración, en el entendimiento entre culturas. Precisamente, con motivo de la celebración del Pueblo Gitano el miércoles estos días trabajan en la preparación de diversas actividades a las que invitan a sumarse a todos sus vecinos: una desfile; bailes y coreografías en el que participan “casadas y solteras”, lectura de poesías, y una obra de teatro en la que intervienen personajes de varias razas. “Quiere reflejar que todos estamos hechos con el mismo molde. El color no nos cambia el corazón”, afirma.

Para Alicia, de 29 años, casada y madre de tres hijos, es muy importante avanzar en la integración con los niños por medio de actividades y excursiones y que sus padres participen en este proceso por medio de las actividades que organizan. “De este modo queremos acercarnos a la sociedad, que nos conozcan, porque estamos cansados de que paguen siempre justos por pecadores. Es así de triste, aún hoy si dos niños se pelean, se dice que dos niños se han peleado, si son un niño payo y otro gitano, siempre es igual: un gitano ha pegado a un niño. Estamos cansados de que siempre nos estén encasillando”, denuncia.

Alicia Muñoz (arriba 2ª derecha), presidenta de ‘Futuro mejor. Chanelando’, de Peñafiel. (Foto: L. Pérez)

Lo mismo opina Amada, una joven de 26 años. Vive en Burgos donde estudia un módulo de Integración Social que compagina con un trabajo como dependienta en una superficie comercial, vendiendo pequeños electrodomésticos. Ahora, ultima la memoria de unas prácticas que ha realizado en la sede de la Asociación de Padres y Familiares de Personas con Discapacidad Intelectual (Aspanias). Quiere seguir estudiando y trabajando a la vez, algo para lo que cuenta con el pleno apoyo de sus padres. De hecho, ahora tiene previsto presentarse a unas oposiciones.

Reconoce que familias gitanas que no la conocen “sí hablan” porque conduce, estudia, trabaja… Pero ella tiene muy claro de dónde procede y que tiene el respaldo de su familia, que es lo que le importa, lo que la rodea. Amada valora que hoy las familias gitanas entiendan que sus hijos tienen que estudiar, algo que aún ve como un reto en el que hay que avanzar. “Los niños van ya todos al colegio, pero debería haber más gente estudiando y formándose, ya no digo en la universidad, pero sí haciendo cursos, formación profesional…”

Para el presidente de la Fundación Secretariado Gitano hay que volcar esfuerzos en la segunda etapa formativa, de modo que terminen la Ecuación Secundaria Obligatoria. “El 80 por ciento de los que pasan, que no son todos, no continúan la formación. Aunque hoy todos van a la escuela, fallan en la segunda etapa y más en el acceso a la Universidad y FP. Aquí tenemos que seguir incidiendo. Hay que lograr, como dice un gitano de Granada, que la Universidad se llene de lunares”.

Precisamente, la formación es una de las prioridades para los próximos años de la Fundación, que nació hace 26 años con el objetivo de ser una institución intercultural –tiene patronos payos y gitanos de los diversos ámbitos de la sociedad- y multidisciplinar, de modo que aborda materias como el empleo, formación, educación, igualdad de trato, inclusión social, juventud, mujer, vivienda, salud, etc.

“Entendemos que la sociedad es multicultural. La formación, la escolarización, todo tiene que ser signo de convivencia y de participación con la sociedad”, añade Pedro Puente, quien pone punto y seguido a estas historias que representan a un pueblo que “quiere caminar y camina a pesar de los obstáculos”. 

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