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SERVICIOS SOCIOCULTURALES Y A LA COMUNIDAD - BURGOS

STOP A LAS BOMBAS DE RACIMO

STOP A LAS BOMBAS DE RACIMO

Manifiesto de apoyo a la campaña:
Stop a las bombas de racimo
Hace diez años se aprobó un Tratado que prohibía el uso, fabricación,
venta y almacenamiento de minas antipersonales. Ahora tenemos un
nuevo reto: conseguir que la comunidad internacional cobre conciencia de
la clara violación del Derecho Internacional Humanitario que suponen las
bombas de racimo.
Las bombas de racimo consisten en una bomba “contenedor” que se lanza
desde tierra, mar o aire, y que al abrirse durante la trayectoria dejan caer
entre decenas y cientos de cargas explosivas. Estas submuniciones
quedan dispersas sobre grandes territorios, que pueden tener una
extensión aproximada de cuatro campos de fútbol. Estas bombas actúan
de forma indiscriminada, ya que no distinguen entre blancos civiles y
militares. De hecho, el 98% de sus víctimas son civiles. Además, entre un
5% y un 30% de las submuniciones no explotan en el momento del
impacto, y permanecen activas durante años actuando de hecho como
minas antipersonales, con el impacto consiguiente sobre la vida de las
personas y las comunidades.
Al menos 75 países tienen arsenales de bombas de racimo. Unos 34 han
producido más de 210 tipos de estas bombas y han sido utilizadas en al
menos 20 territorios. Así ocurrió en los conflictos de Kosovo, Afganistán,
Irak y más recientemente el sur de Líbano, en verano de 2006. En Líbano
se lanzaron cuatro millones de unidades. De ellas, más de un año
después, persisten cientos de miles pendientes de localizar y desactivar.
En España se fabrican bombas de racimo y el ejército español tiene un
arsenal de este tipo de armamento, que considera necesario para
mantener la operatividad de las Fuerzas Armadas. Algunas de ellas son
fabricadas por varias empresas españolas, que fabrican diversos modelos
de bombas de racimo, mientras otro modelo es importado de EE UU. Entre
las empresas españolas que fabrican bombas de racimo están Expal e
Instalaza.
El gran impacto humanitario de las bombas de racimo y la creciente
presión de la sociedad civil ha llevado a varios países, liderados por
Noruega, a abrir el llamado Proceso de Oslo. En la capital noruega, en
febrero del año pasado, 46 países firmaron una declaración en la que se
planteaba la necesidad de un Tratado internacional para prohibir las
bombas de racimo.
Después de algunas otras conferencias, ya son casi cien los países
implicados. Se espera que, al final del año 2008, se apruebe
definitivamente un Tratado efectivo y vinculante que prohíba las bombas
de racimo.
Para enviar adhesiones utiliza el formulario on-line:
https://colabora2.greenpeace.es/informate/index_desarme.php

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